Benillup pide auxilio a la Generalitat por el avance del barranco: Tenemos miedo cada vez que llueve

09/02/2026 - Diario Información

Los vecinos alertan de un riesgo conocido desde 2004, con viviendas a pocos metros del talud y sin una solución definitiva

Los vecinos y vecinas de Benillup han dirigido un escrito formal al presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca (PP), para reclamar una actuación urgente y definitiva en el barranco de Caraita, cuya inestabilidad amenaza desde hace más de dos décadas varias viviendas del casco urbano del municipio.

El barranco de Caraita, afluente del río Serpis, discurre por el límite sur del núcleo urbano, con casas situadas a escasos metros del talud. El terreno, de naturaleza margosa, es especialmente vulnerable a la erosión y a los derrumbes, un problema que se agrava cada vez que se producen episodios de lluvias intensas o persistentes. El avance progresivo del barranco hacia las viviendas ha generado una situación de riesgo conocida y reiteradamente denunciada ante las administraciones.

 

Las lluvias agravan el riesgo de derrumbes en el barranco de Benillup / Juani Ruz

El origen del problema se remonta al año 2004, cuando un episodio de lluvias extraordinarias, con acumulaciones cercanas a los 500 litros por metro cuadrado, provocó un avance repentino del barranco y la pérdida de varios metros de terreno, segúne explican los vecinos. Algunas viviendas quedaron entonces a muy poca distancia del precipicio. A raíz de aquel episodio, el Ayuntamiento de Benillup inició las primeras comunicaciones formales con la Generalitat solicitando una actuación urgente, y el caso comenzó a tener repercusión mediática.

Desde entonces, los episodios de lluvias se han sucedido con consecuencias recurrentes. En 2008 se registraron nuevos desprendimientos. En 2010, los afectados asegura que la Generalitat llegó a anunciar públicamente una inversión cercana a los 900.000 euros para consolidar el barranco, un anuncio que fue desmentido pocas horas después alegando la crisis económica, sin que llegara a existir un proyecto ejecutivo en marcha.

Sin respuesta

Entre 2011 y 2012, nuevas lluvias confirmaron que las actuaciones parciales realizadas, centradas principalmente en la canalización de aguas pluviales, resultaban claramente insuficientes. Los derrumbes volvieron a intensificarse entre 2016 y 2017 tras episodios de lluvias continuadas que superaron los 350 y 460 litros por metro cuadrado. Entonces se constató que algunas viviendas se encontraban a menos de diez metros del talud. Asociaciones y colectivos de la comarca presentaron escritos ante la Dirección General del Agua, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y la Diputación de Alicante, y se elevó una queja al Síndic de Greuges por la falta de respuesta efectiva.

Vista del casco urbano de Benillup y del barranco donde hay deslizamientos de tierra. | JUANI RUZ

Vista del casco urbano de Benillup y del barranco donde hay deslizamientos de tierra. | JUANI RUZ / ANTONIO TERUEL

En 2018 se celebró una reunión entre la Generalitat, el Ayuntamiento y la CHJ, en la que se anunció una hoja de ruta que incluía un estudio geotécnico y un convenio de colaboración. Sin embargo, pese al anuncio institucional, no se ejecutaron obras estructurales, lamentan los vecinos. La situación volvió a generar alarma en 2020 con el temporal Gloria, que dejó más de 300 litros por metro cuadrado en pocos días, y nuevamente en 2022, cuando se registraron hasta 470 litros por metro cuadrado y se produjeron nuevos desprendimientos. Hasta 14 viviendas lindaban directamente con el barranco, y vecinos alertaron de que "por la noche se siente caer la tierra".

"Punto de riesgo"

En su escrito dirigido a Pérez Llorca, los vecinos subrayan que, pese a informes técnicos, anuncios de inversión y compromisos políticos reiterados desde 2004, no se ha llevado a cabo ninguna actuación integral que garantice la seguridad del casco urbano. En esta línea, denuncian que el barranco de Caraita se ha convertido en un "punto negro de riesgo conocido pero no resuelto".

Los vecinos ponen también el acento en el contexto actual de cambio climático y en el aumento de la frecuencia e intensidad de las lluvias, recordando episodios recientes vividos en otras comarcas valencianas, como la riada del 29 de octubre de 2024, como ejemplo de las consecuencias de no actuar con antelación sobre los puntos de riesgo. "Solo pedimos poder vivir en nuestro pueblo sin miedo cada vez que llueve", concluyen los vecinos. Este diario se ha puesto en contacto con la Conselleria de Agricultura y el CHJ sin obtener respuesta.

Font: Diari Información - Alcoià-Comtat

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